DUEÑA DE UNA BELLEZA MUY ESPECIAL Y DE UN CARISMA A PRUEBA DE BALAS, CATE BLANCHETT, AUSTRALIANA ELLA, ES UNA DE LAS MEJORES ACTRICES DEL CINE ACTUAL. ESTE MES LA PODREMOS VER EN VIDA ACUATICA.
De pelo castaño, aunque cambie de color a cada rato; de rasgos agudos y a la vez pacíficos, y por sobre todo dueña de una belleza única, Cate Blanchett es una actriz todo terreno que cautiva con su especial manera de ponerse en la piel de las mujeres que interpreta.
A lo largo de su carrera Cate personificó todo tipo de papeles: fue una valiente y arriesgada periodista en Veronica Guerin; hizo de una joven Elizabeth I, reina de Inglaterra en Elizabeth; interpretó a la mítica actriz Katharine Hepburn en El aviador; y en la trilogía de El señor de los anillos fue Galadriel, la princesa de los Elfos. Pero también supo hacer de mujer común y corriente como Jane Winslett-Richardson, la frágil y encantadora compañera de aventuras de Steve Zissou, el marinero de Vida acuática, película que podremos ver este mes en nuestra pantalla.
Catherine Elise Blanchett, Cate para todos los que la conocen, nació en Melbourne, Australia, el 14 de mayo de 1969. Ya de joven comenzó a interesarse en la actuación. En la escuela primaria, por ejemplo, fue elegida capitana del equipo de actuación, y allí tuvo sus primeras intervenciones sobre las tablas de un escenario. Una vez que terminó el secundario ingresó a la universidad para estudiar Ciencias Económicas y, como era de esperar para esta chica tan talentosa, también Bellas Artes. Al poco tiempo interrumpió momentáneamente los estudios para viajar por el mundo y abrir un poco la mente, antes de abocarse a dos carreras bastante complejas.
Fue en Egipto, donde el río Nilo serpentea lentamente hacia el mar Mediterráneo y las pirámides se destacan a lo lejos, donde Cate decidió que quería ser actriz. Qué fue lo que sucedió allí que luego cambiaría su destino, es todavía un misterio. Algunos dicen que unos amigos la invitaron a actuar de extra en una película que se estaba filmando en El Cairo, y que allí pudo sentir en carne propia lo que se sentía delante de las cámaras.
Lo cierto es que Cate volvió a su país natal envalentonada y decidida a convertirse en una actriz hecha y derecha. Y dónde hacerlo mejor que en el prestigioso Instituto Nacional de Artes Dramáticas de Sydney.
Cate se graduó en 1992 con un papel importante en la obra Electra, de Sófocles, y al año siguiente compartió escenario junto al genial actor australiano Geoffrey Rush –con quien luego actuó en Elizabeth–. Ya nadie dudaba de las dotes actorales de Cate; era evidente que esta linda joven podía desenvolverse con tranquilidad en el teatro, y pronto le llegó la oportunidad de demostrar su talento en televisión.
No hizo falta mucho tiempo para que Blanchett ingresara al mundo del cine, y lo cierto es que ella entró por la puerta grande. En 1997 hizo de prisionera de guerra en la película Paradise Road, junto a actrices ya consagradas como Glenn Close y Frances McDormand. Su participación, ese mismo año, en la película Oscar y Melinda, con el galán Ralph Fiennes, le significó el papel de la reina Elizabeth I, en Elizabeth. Gracias a esta soberbia actuación de reina joven e inocente Cate logró su primera nominación al Oscar. Premio que ganaría unos años más tarde por su papel en El aviador.
Una agenda ocupada y desbordante de proyectos no significó que descuidara su vida sentimental, ya que al mismo tiempo que participaba en las más diversa producciones cinematográficas, tuvo tiempo para casarse y para criar a dos hijos.
A partir del año 2000 sus actuaciones, lejos de disminuir, aumentaron: Atando cabos, la trilogía El señor de los anillos, Veronica Guerin, fueron alguna de las películas que protagonizó. Y esto, claro, no es todo. Este año se estrena Babel, el nuevo trabajo del director mexicano Alejandro González Iñárritu (el mismo de 21 gramos y Amores perros) en este film de corte futurista, Cate actúa junto a Brad Pitt y Gael García Bernal.
Actualmente vive con su familia en Brighton, sobre la costa de Inglaterra. Allí, frente al mar, piensa tranquila en su futuro. Su presente ya es perfecto.
Por Paula Hernandez
Corbis stock fotográfico
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